UN PRIMER SEMESTRE INMEJORABLE
Puede parecer un tópico, algo casi obvio, pero el resumen de un semestre en el Mendel va mucho más allá de decir que hemos estudiado, reído, disfrutado y salido de fiesta. Porque sucede que, en este Colegio Mayor, un semestre da para mucho más que eso.
Sirve, por ejemplo, para encontrar a esas personas que parecen estar destinadas para uno y que, en cuestión de semanas, son ya como conocidas de toda la vida… La convivencia y el roce, desde luego, hacen el cariño. Desde septiembre, este Colegio Mayor ha sido un generador industrial de afecto proporcionado por los colegiales, el personal y, claro está, nuestros perros, Gades – que se fue en septiembre a seguir su formación – y Ulán, un recién llegado que ya se ha hecho grande.

El espíritu fraternal mendeliano se ha dado, por ejemplo, entre las actividades de inicio de curso (rocódromo, terrazas, sala de escape, fiesta del nuevo colegial…) o entre torneos deportivos, como el intercolegial o el interplantas. También ha habido tiempo para charlas, el desfile por la fiesta de la Hispanidad, debates varios, visitas al teatro o al Palacio Real, rutas de senderismo, carreras, torneos de ajedrez, musicales…

Mención aparte merecen dos actividades que concitan una expectación especial entre los colegiales: el deporte y la música. En lo que al balón se refiere, hemos llegado a la semifinal de la liga de colegios mayores en Fútbol 11 masculino, que ya ha terminado, y hemos sentado las sólidas bases que requieren el resto de nuestros equipos para que la liga resulte fructífera cuando termine en unos meses. En lo musical, el concierto, que ya hemos contado en estas páginas, fue un eventazo del que todavía no nos hemos olvidado… Y no parece que vayamos a hacerlo pronto.
Con el cansancio de los exámenes y del ajetreo madrileño, diciembre llegaba a su fin y los colegiales retornaban a sus lugares de origen. El objetivo no era otro que reponer fuerzas. Había que descansar tras los esfuerzos académicos, sí, pero también lúdico-festivos de un semestre que terminaba. Además, tocaba coger energía para el nuevo semestre, que acaba de empezar y que traerá cosas nuevas, distintas, sí, pero no mejores… Porque es imposible.